por Enyo el Miér Dic 29, 2010 1:57 am
La dama observó la expresión desconfiada que de repente surgió en el rostro del hombre, pero la ignoró. El único pase a una nueva historia estaba en frente suyo y no podía arruinarlo, desde hacía semanas que lo único que la entretenía y no en demasía eran las reacciones humanas al poco sentido común que poseía la niña, y ya estaba comenzando a aburrirle. Los ojos índigos vieron cómo el pájaro negro volaba de la siempre solitaria lápida al brazo del hombre mientras éste la felicitaba por su decisión en cierto modo y luego mencionaba algo curioso ... "Debemos marchar lejos de este mundo" pronunció. La joven había escuchado algo acerca de un portal entre dos mundos, pero nunca le había prestado la suficiente atención, creía estaba relacionado con unas tales piedras de las que poco se enteró también. Ella asintió, como si de algo normal se tratase, manteniendo la sonrisa leve. Un fuerte "¡crac!" se adueñó de la sombría ciudad, siendo el único sonido además de las respiraciones de ambos seres y los graznidos de los cuervos. Era la paleta a la que la joven había mordido al mismo tiempo que movía de un lado a otro el paraguas para que no hablara.
El hombre habló sobre la futura destrucción de los Demonios por culpa de una legión de los Ángeles, y de que él era su salvación y la iba a cuidar. Palabrería, verso, cosas banales para la dama. Los Demonios nunca serían destruidos, ni aunque miles y miles de Ángeles gobernaran Weyard sobre dos o tres hijos del Inframundo ¿Y eso de que él la iba a salvar e iba a cuidar de ella? ¿Se podía saber de quién se trataba? un Demonio aparentemente, claro. Pero la había llamado "pequeña", y a pesar de que dicho adjetivo la describía a la perfección, nadie que no viviera bajo el apellido de Black podría usar aquella palabra como apodo para la señorita. Para terminar con la escena, la mano del peli-largo bajó hacia el hombro de la muchacha como un acto de confianza. Otra vez, no hizo ningún comentario sobre aquello, no debía estropear la aventura.
– Habla de otro mundo, señor, así como de la posible extinción de la raza demoníaca y de la salvación del sufrimiento eterno, como si fuese algo crucial ... –Razonó mientras continuaba saboreando el dulce– ... ¿Pero está seguro que lo es? La puerta a otro mundo se nos presenta frente a nosotros, un mundo nuevo y desconocido que pronto será tomado por los Demonios ¿El terror, el sufrimiento eterno no lo recibirán los habitantes de éste? –Situó el paraguas en su hombro mientras este se abría solo y se manchaba de rosado hasta quedar completamente de éste color, finalmente una pequeña calabaza artificial brotó de la punta del objeto y comenzó a articular su cara, la cual estaba tallada en base a las decoraciones que realizaban los humanos en el famoso día conocido como Halloween– Acepto con gusto su oferta, aunque no es a mí a quien debe proteger, yo soy quien la ayudará a proteger a los nuestros sólo si así lo desea –Finalizó.
– La señorita Burakku es muy exigente con sus travesías, así que más le vale llevarla a un lugar bello y placentero del que se habla el nuevo mundo –Habló por primera vez en el día calma la Hidoiken de la Demonio– Soy Dunkel Feuer y sí, soy un paraguas parlante aunque le cueste creerlo –Explicó calmo, haciendo que la sonrisa de la dama se ampliase– Será un gusto conocer los nuevos peligros para la raza demoníaca que abarca la nueva Weyard junto a usted ...
» Entrenamiento: Konan & Zero
» Ficha de Michael Limbert
» Los pasos de la Reina desesperada
» Levantar y Valor
» [Pasado] Un nombre que no significara nada
» La venganza sera... ¿Terrible?
» Defensas preparadas
» Prologo - Cuando no hay paz para el vigilante
» Reencuentro. La Batalla Entre Dos Aliados
» Me aburro... ¿Alguien rolea conmigo?
» dudas antes de empezar
» Miángel caído konan
» ¿Qué estás escuchando?
» El dolor a Vuelto