por Jaziel el Vie Ene 21, 2011 8:38 pm
[Perdón, me quedó un poco largo, pero sabrás entender]
Día soleado (aunque el solo lo notase por la temperatura), calor, tranquilidad, libertad. Nada separaba a Jaziel de vivir su vida tranquila, tal y como lo estaba haciendo desde hacía mas tiempo del que un simple humano pudiese contar. Bueno, quizás mas de un simple humano, pero en fin, todo se resumía en que este demonio había pasado ya mucho tiempo disfrutando de todo esto como para cambiarlo. La libertad y la calma eran adictivas. Más de lo que cualquier otro demonio pudiese entender jamás. Por eso se había alejado. Por eso no planeaba volver. Al fin y al cabo. Sus flores no se verían bien entre seres corruptos verdad?
Un bastón blanco marcaba el camino de Jaziel, aunque lejos estuviese de necesitarlo. Le gustaba la idea de fingir ser un inválido, aunque su vista realmente no estuviera. Le gustaba su bastón. Además, el mismo lo había hecho, por lo que tenía un valor sentimental para el. Aparentemente se había extralimitado en su caminata, llegando hasta el centro comercial. Un lugar muy grande y lleno hasta el tope de personas. No era que le molestase, en absoluto, pero debía escuchar las pisadas de todos al mismo tiempo, y sus charlas, y sus tonterías, etc. Simplemente suspiró y decidió que, si ya había llegado hasta allí, lo menos que podía hacer era dar un paseo
Por mas que la opulencia de las tiendas pudiese llamar la atención de todos, lo que realmente le atraía a Jaziel eran los humanos. Le parecía bastante peculiar su forma de actuar. No era como ángeles y demonios, no. Era como una mezcla de ambos que llamaba la atención. Poder hacer cosas buenas y malas con tanta facilidad era algo que le desconcertaba. Había pasado mucho tiempo escuchando a los humanos (lugares como ese centro comercial hacían mas fácil la tarea), y sin embargo no había logrado comprenderlos del todo. A la conclusión a la que había llegado este chico de unos aparentes y eternos 21 años, era a que necesitaban de un botón, y que ante una tentación o algo como eso, podían volcarse a la maldad, mientras que su moral podía mantenerlos del lado correcto
Estas divagaciones hacían que su caminata continuase, hasta que una discusión subida de tono hizo que se frenase un poco para escuchar. Aparentemente un niño discutía con un par de adultos... podía sentir su localización gracias a la madre Gea, por lo que decidió ir hacia allí. Necesitaba estar un poco mas cerca para enterarse bien del por qué de todo aquello. Aquel centro comercial era enorme, y estaba lleno de tiendas y personas deambulando, mas aún debido al hermoso clima. Mucha interferencia
Ni bien estuvo a no mas de dos metros de ese escándalo, pudo entender de qué se trataba todo aquello. Aparentemente el niño había robado comida de un puesto. No podía ser tan malo si había robado solo comida. Debía ayudarle? No estaba seguro. No era de meterse en asuntos de humanos, pero quizás... quizás podría hacer una excepción. Decidió acercarse con su bastón por delante de el. Dirigió sus ojos hacia las niñas en forma seria y estas huyeron corriendo con el pan del muchacho. Era momento de hablar con el policía
-Oficial verdad? Podría decirme que hizo mi sobrino esta vez?
El policía se enfocó en la nueva persona que le estaba hablando. No le agradó mucho lo que vio. Un tipo de unos veinte años, con el pelo semi largo, camiseta y jeans gastados, y para colmo de males, ciego. Había que reconocerle a aquel no vidente que cuidaba su físico, tenía buena forma, pero su forma de vestir, y ese arete en su oreja izquierda no le gustaban para nada. Mas aún si era el tío de un niño que había acabado de roba. Decidió aquel oficial que quizás el tío debería de alejarse. Aunque tuviese que intimidarle
-Este niño ha robado, y como ladrón, debe de ser castigado, y usted no tiene derecho a meterse en esto... señor...
Ese tono no le agradó demasiado a Jaziel. Solo se limitó a poner su brazo libre por sobre los hombros del chico para que terminara de comprender que estaba intentando ayudarle, aunque seguro ya se estaba dando cuenta solo de todo aquello. Sin embargo aún quedaba el inconveniente de los oficiales... como debía de resolverlo? Qué complicaciones le creaba mezclarse con humanos
-Yo me encargaré de su escarmiento, no causará mas problemas, se lo aseguro. Vamos, ahora...
Luego de decir esto, Jaziel dio media vuelta para que el niño le siguiera, pero en ese momento, la mano del oficial, que no había entendido el mensaje aparentemente, se cerró sobre su muñeca, fuertemente, por lo que Jaziel pudo notar, aunque no le doliese debido, obviamente, a su condición de demonio
-Usted no se va a ningún lado, ni usted, ni ese mocoso ladrón, no me importa que sea un maldito ciego, entendido?
Esto colmó la paciencia del demonio. Está bien querer detener a alguien y toda esa clase de estupideces, pero lo que si estaba mal era esa actitud prepotente, amenazadora y violenta que el oficial de policía estaba mostrando. Quizás un pequeño truco demoníaco no haría mal en este caso. Hacía mucho no lo utilizaba, pero estas cosas son como andar en bicicleta. Nunca se olvidan. Aura de terror. El tipo no volvería a molestar, y además nadie notaría que el la utilizaba. Se dio una media vuelta lenta y lo miró con sus ojos grises e inexpresivos directo a los del policía, aplicando esta sutil táctica
-Verás... No volverás a molestarme ni a mi ni al niño, porque sino, no seré bueno contigo
Dicho esto, hizo una seña al niño y comenzó a caminar. Ni siquiera se quedó a observar como aquel tipo se retorcía de miedo y se caía al suelo. Simplemente dio una media sonrisa y continuó moviendo su bastón al compás de su caminata
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